La maldición del Tiempo
Cada tanto me detengo a torturarme un poco al decir una verdad eterna e inexorable. El tiempo no se detiene, no espera y no retrocede sin importar cuanto se lo roguemos. El tiempo no escucha, sigue su marcha y no se molesta en vernos, y yo me torturo recordándolo. No importa cuanto se lo suplique, no me deja volver. No me deja volver aún cuando lo necesito tanto. Y lo necesito tanto porque necesito encontrarte de nuevo. Antes. Mucho antes. Necesito encontrarte y ponerte a salvo entre mis brazos, tomarte y huir contigo, lejos, muy lejos de todo lo que te ha hecho daño. Y cambiar todas esas lagrimas por sonrisas y esas expresiones maravilladas que solo los niños son capaces de mostrar con tanta naturalidad, esas que no pudiste tener en su momento y apenas vas descubriendo. Ahora, cuando es tan tarde y después de tanto. Necesito volver. Necesito volver para evitar que te mientan, para tomar tu mano y evitar que caigas en trampas y estafas, para que nadie tome tu corazón inocente y...