Preludio 1: Luke

Yo debo dejar de hacer promesas...*Cof* Bueno pues, esto en realidad lo escribí en marzo y en mi afán de reunir más material no lo he publicado, PERO en vista de que ya estamos en septiembre y aún no acabo lo que empece, he decidido publicar lo que ya se puede conciderar una escena completa. A ver que talIgual yo no se ni que necesidad tengo de aclarar las cosas si nadie lee este blog...



Con una chaqueta de cuero terminó de vestirse, ingeniándoselas para salir sin despedirse, como siempre, ignorando los numerosos cumplidos e invitaciones que el personal de la sesión fotográfica le arrojaba insistentemente. Su mánager trataría de reñirlo. Por negarse a socializar y por colgarle cuando, en algunas horas, trate de llamarlo justo para eso. Era un ritual fastidioso, pero nada más, no se atrevería a reñirlo en serio, sabía que ya estaba obteniendo más de lo que podía pedir. También sabía que debía agradecer por cada día que se presentaba a la oficina. No, nadie iba a reñirlo en serio.
El eco de sus botas contra el pavimento húmedo resonaba en la calle vacía, siguiéndolo hasta la escalinata de metal que sube hasta la puerta del mismo metal rojo, el ruido del bar-karaoke derramándose cuando el rubio abre, volviendo a sofocarse en cuanto la puerta se cierra a su espalda.
Odia la música. No hay un genero que tolere, e incluso en sus contratos se estipula que no puede haber ningún tipo de música en sus sesiones. No esta a discusión. Pero si hay una excepción. Una única canción que no solo soporta si no que es adicto a ella. Desde el primer instante en que la escucho supo que era suya y la ha llevado clavada en la boca del estomago cada día. Por eso esta ahí, en un bar con micrófono abierto.
No espera turnos, sube en cuanto a las chicas que ríen tontamente mientras balbucean un coro en retirada les cortan la música. Hay un intento de protesta, pero el encargado rápidamente interviene por él. No se conocen, pero no hace falta, un chico con esa apariencia es bueno para el negocio sin importar si puede o no cantar.
Entrega la memoria al DJ. No tiene que explicarle nada, solo hay un archivo. Aun sin decir palabra se acomoda al centro del pequeño escenario, la luz del reflector cae completamente sobre él, encegueciéndolo un instante, pero esta bien. No necesita ver a la multitud que ahora lo observa atentamente. Hace unos años hubiera estado aterrado, ahora no siente nada. Tan solo se concentra en una única persona sentada al frente. Su propio reflejo.
Y empieza a cantar junto a la primera nota. Su voz se arrastra sobre las silabas que desgrana despacio. Un primer estribillo despertando por completo el sueño en el que ha estado sumergido tanto tiempo. La música explotando para terminar de alertar a su consciencia. Su gemelo enarcando una ceja. El tempo acelera para la estrofa.
Su voz ha ganado fuerza, las palabras no tienen mucha coherencia, pero tienen todo el sentido. Los ojos de ambos se cruzan al fin y sosteniéndole la mirada logra escupir, con el rencor de quien sabe que lo que descubrió es cierto, lo que ahora sabe.
No one ever make it better
No one ever lives forever
Wake me up and let me go!
El coro llega con una resolución en medio del conflicto, el que observa sonríe a medias, es una sonrisa amarga al darse cuenta de que su hermano finalmente lo entiende.
La fuerza ganada continúa ininterrumpida, mostrando sin más adornos aquello que lleva encerrado desde que lo arrastraron fuera de ese baño destrozado
Broken people, broken feelings
Feeling numb but know they’re bleeding
Light and darkness bond together
Faith will save you
(Yeah, whatever)

Un respiro leve y seguimos. La música fluye como un caudal que se ha liberado de una presa, las guitarras frenéticas sirviendo de guía para la suave transición en ascenso, un nuevo coro llevándonos a una falsa meseta que en realidad no deja de subir hasta que se derrama en su punto más alto
To sleep in silence
We need to laugh again
En ese instante sintiendo el puñal clavándose en su espalda, en el mismo ángulo de la pendiente. En un futuro cercano e inevitable.
Su hermano le sonríe desde las sombras mientras el solo de guitarra derrama sus sentimientos. Todos y cada uno, mezclados intrínsecamente como son en realidad, desnudándolo frente a los ojos de personas que no conoce, su alma desollada latiendo bajo la potente luz.
Someday I'll be gone
To somewhere we all belong
Someday we'll be gone
To somewhere we all belong
And God has never played his role
And I'm the one who save my soul
The perfect world we're longing for
so long

Su voz muere con la musica y la gente estalla en aplausos, la audiencia femenina casi salta al escenario, cumplidos e invitaciones llueven sobre él, pero apenas es consciente de ello. Precipitándose fuera del local con la prisa que solo nace de la absoluta repulsión, pues el sueño se ha evaporado violentamente y necesita la soledad y heladez de la calle para no vomitar.

Tiembla más respira profundo, congelando sus pulmones al andar. Aun siente el metal clavado en su espalda y sabe que permanecerá ahí, como un fantasma profético, recordándole que para cumplir su sueño solo tiene que pedirlo.
Y voltea el rostro sonriendo, mostrándole los colmillos a su hermano quien, con las manos ensangrentadas e infinita paciencia lo acompaña de vuelta a casa.

Ni el video, ni mucho menos la canción me pertenecen. Este escrito no tienen nada que ver ni con los autores de la canción ni con el anime "B The Beginning" (aunque esta muy bueno y esta en Netflix) simplemente la letra me inspiro y me gusto para este personaje


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