Shotacon #1

Autor: DiAnn.
Genero: Shotacon 
Descripción: Pequeño cuento escrito/improvisado en twitter, rescatado y levemente arreglado para su publicación aquí
Advertencia: Texto que trata contenido gráfico con menores de edad, por favor no lo leas si este tema te ofende. 100% ficción

El melodioso sonido de la campana lo hizo levantar la mirada de sus cuadernos. Ignorando a su mayordomo, el niño de 12 años corrió a abrir la gran puerta de madera obscura, la curiosidad revoloteando en su estómago. ¿Quién podría ser? ¡Jamás recibía visitas! Trágicamente, su emoción se convirtió en una desagradable sensación al encontrarse con esos ojos azules, Tyler.
Nathiel trato de cerrar la puerta pero el chico pelinegro lo detuvo rápidamente, colándose dentro de la gigantesca mansión.

"¿Qué haces aquí?" Pregunto tímidamente el pequeño de ojos color chocolate

"¡Saliste corriendo a la salida! ¿No regresaríamos juntos?"

El diminuto dueño de la casa parpadeó sorprendido "¡¿Tú aun querías que regresáramos juntos?!"

Tyler hizo una mueca "¡Claro! ¿Porque no?"

Los grandes ojos de Nathiel se nublaron rápidamente, susurrando débilmente "Porque leíste mi cuaderno." su voz temblando ante el recuerdo

"Tienes mi nombre anotado en tu cuaderno con corazones, ¿Y eso qué?" Rio Tyler "¡No vas a dejar de ser mi amigo por eso!"

"¿Te estas burlando de mí, verdad?" La vocecita temblorosa de Nathiel lo hizo dejar de reír, haciendo a Tyler mirarlo seriamente "Está bien si ya no quieres hablarme, pero ¡¡Venir a burlarte o hablarme por lastima es muy cruel!! Hasta para ti..." El pequeño castaño limpió las lágrimas que ya amenazaban con desbordarse de sus ojos, al tiempo que ahogaba sus sollozos. No quería seguir pareciendo débil ante el pelinegro, podía ser un niño pequeño, pero él también tenía su dignidad.

El pelinegro clavo sus azules ojos en el lloroso niño frente a él "Eres un exagerado" suspiró pasando su manita sobre la suave cabellera del otro "No me molesta que estés enamorado de mí, de hecho me gusta" agrego con voz suave, no había burla alguna en ella.

Nathiel no sabía bien como procesar esa información, de no haber sido por su mayordomo probablemente se habría quedado pasmado en la entrada el resto del día, y el estar ahora en el salón sentado al lado del pelinegro 'viendo' la tele no lo estaba ayudando. Al incomodo silencio tan solo rellenado por el ruido de los comerciales le tomo menos de 5 minutos terminar con la paciencia del niño de ojos azules, de un salto Tyler bajo del sillón, colocándose frente al castaño.

"¡¿Te vas a quedar ahí sin decir nada?!"

Por tercera vez en ese día Nathiel miro sorprendido al pelinegro "Yo... ¿no?" tartamudeó.

"¡¡Pues di algo!! ¡Te dije que tú también me gustas!"

"¿Qué?" Un débil hilo de voz dejó la garganta del dueño de la casa. El niño ligeramente más alto hizo un ruido de frustración con la garganta al tiempo que rodaba los ojos, subiendo de nuevo al sillón, arrodillándose al lado de otro, sus manos sobre sus hombros, empujándolo y empujándose sobre él, su boca unida con la del castaño.

Nathiel sintió a su corazón dar una vuelta completa dentro de su pecho, una voz en su cabeza le gritaba que eso no podía ser correcto, pero no supo contestar cuando le pregunto porque, así que guardo silencio, dejándolo disfrutar de la nueva y surreal experiencia. El pequeño cerró sus ojos de chocolate y dejo a sus manitas descansar torpemente en la espalda del otro, sintiendo al calor en su rostro aumentar mientras disfrutaba del movimiento de los labios de Tyler sobre los suyos. El pelinegro sintió al castaño relajarse, fuegos artificiales estallando en su pecho, deslizo su lengua lenta y torpemente sobre los labios ajenos, sorprendiéndose por la dulzura de estos, mejor que los caramelos, pensó.

Por su parte, Nathiel sintió la lengua fría de Tyler sobre sus labios y algo lo impulso a abrir la boca, dejando a una dulce saliva colarse entre sus labios hasta su garganta. El pequeño salto involuntariamente cuando una lengua fría rozó la suya. Las lenguas de ambos niños se encontraron tímidamente, titubeando, acariciándose lentamente.

Los pequeños se enfrascaron en esa lenta danza por un buen rato, experimentando, abriendo más sus bocas, separándose y volviéndose a unir. Sus lenguas incluso jugando fuera de sus bocas, dejando hilillos de saliva uniéndolas. Sin que los pequeños se dieran cuenta algo dentro de ellos crecía, era un fuego alimentado por cada rose, empujándolos a acercarse más

Siguiendo una idea impulsiva, Tyler abandono la boca del castaño por primera vez para probar el cuello de este, con cierta timidez poso sus labios sobre la suave piel del otro, embriagándose con el olor, rápidamente perdiendo el miedo, dejando a su lengua saborear el delgado cuello de Nathiel, obteniendo un delicado gemido de este. Ese había sido el más hermoso sonido que hubiera oído jamás, la necesidad de seguir oyendo esos gemidos se apodero de él, impulsándolo a seguir lamiendo el cuello de su compañero de clases, mordiéndolo incluso, haciendo a Nathiel gemir constantemente, pero su necesidad de seguir escuchando no disminuía, al contrario, así que busco más piel que morder, desabrochando el cuello de su playera.

Nathiel estampo su manita sobre su boca en el momento en que el pelinegro mordió su clavícula, abriendo sus temblorosos ojos chocolate, para observar al otro alzar su playera, mordiendo su dedo en anticipación, un potente escalofrió atravesándolo cuando la lengua de Tyler lamió su estómago, haciendo círculos alrededor de su ombligo. La sensación era tan intensa que se vio obligado a presionar ambas manos contra su boca para evitar que sus fuertes gemidos se escucharan más haya de esas cuatro paredes.

El chico alzo sus azules ojos para mirar a Nathiel. El castaño tenía el rostro cubierto por un intenso sonrojo, sus manitas presionadas con fuerza sobre su boca, ahogando sus gemidos, pero para su sorpresa tenía sus chocolatosos ojos abiertos, mirándolo atentamente a pesar de las lágrimas acumuladas sobre ellos. La imagen era tan hermosa, el castaño se veía tan tierno que no pudo evitar subir de prisa, buscando su boca desesperadamente.

Nathiel jadeo sorprendido cuando Tyler asalto su boca sin previo aviso, pero rápidamente se rindió al delicioso sabor de la lengua del pelinegro, enredando sus manitas en el delgado cuello del otro, soltando un suspiro a mitad del beso al sentir las manos de Tyler rodear su delgado cuerpo, abrazándolo más contra el suyo.

Las manos de chico ojiazul se deslizaron bajo la playera del menor, acariciando su suave piel, haciéndolo retorcerse y disfrutándolo. Una idea malvada cruzo la mente del pelinegro, quien comenzó a hacerle cosquillas en los costados a Nathiel y forzando más el beso. El castaño comenzó a retorcerse y a reír a mitad del beso, el malvado pelinegro impidiéndole separase para respirar, hasta que finalmente la necesidad de respirar le dio las fuerzas para empujar a Tyler e incorporarse, jadeando, riendo y con el rostro rojo.

El rostro sonrojado y lleno de emociones mezcladas de Nathiel era tan adorable que Tyler estallo en carcajadas, logrando descomponer aún más al menor, quien se puso a un más rojo, consciente de lo que ocasionaba la risa del mayor, sintiendo a las lágrimas desbordarse.

El pelinegro dejo de reír al notar que el otro estaba a punto de llorar, así que lo abrazo, riendo en su oído "Eres adorable"

Su aliento cálido en su oído y sus dulces palabras lo hicieron estremecerse nuevamente, y antes de que se diera cuenta Tyler le estaba quitando la playera. El pequeño castaño solo pudo tratar de cubrir su torso con sus manos.

"¡P p p pero que haces!" tartamudeó avergonzado.

"Nada, solo quiero verte." Dijo  el pelinegro con calma, al mismo tiempo que se quitaba su propia playera.

Los ojos chocolates se abrieron sorprendidos una vez más, la blanca piel contrastando con el negro de su pelo y el azul de sus ojos. Nathiel sabía bien porque le gustaba Tyler, y el pelinegro podía verlo con facilidad, a su vez, él admiraba la delicadeza del castaño.

Regalándole una sonrisa honesta, Tyler volvió a acercarse al castaño, abrazándolo, hundiendo su rostro en su cuellito. Los pequeños permanecieron así un momento, disfrutando de una calidez mutua, hasta que el pelinegro volvió a besar la piel de Nathiel, haciéndolo saltar nuevamente, soltando un pequeño quejido. El castaño tendiéndose obedientemente sobre el sillón, dejando a Tyler sobre de si, el más alto bajando por su cuello, besando y lamiendo hasta llegar al pálido pezón, separándose y mirándolo con curiosidad.

"Nath, ¿Tu sabes porque tenemos esto?" Preguntó señalando al pecho del más pequeño, quien le devolvió la mirada.

"No lo sé, ¿Para saber si hace frio?" Contestó inocentemente.

 "¡¡Esa es una razón muy tonta!!" Exclamó el pelinegro. "A mí me parecen botones"

Nathiel parpadeo, meditando la idea, ciertamente parecían botones. "¿Pero botones para qué?" Preguntó, sus ojos muy abiertos.

"Ni idea" Tyler se encogió de hombros "¿Lo averiguamos?" Agregó con una sonrisa traviesa y antes de que el castaño respondiera paso su dedo por sobre el pálido botón en el pecho de este, provocándole un escalofrió acompañado de otro suave quejido. Los ojos azules se abrieron con una mezcla de sorpresa y asombro, acariciando una vez más el pezón, dibujando círculos sobre este, viendo a Nathiel estremecerse, gimiendo nuevamente, el rubor en su rostro intensificándose. En un momento de inspiración, el pelinegro atrapo el otro pezón en su boca, ganando un fuerte gemido del castaño, sus manitas aferrándose a su negro pelo, su respiración acelerándose. Tyler podía sentir el latir frenético del menor y a su propio corazón latir igual de rápido, ese calor que llevaba rato creciendo dentro de ellos comenzaba a hacer muy molesta la presencia del resto de su ropa. Sin dejar de juguetear con los delicados montecitos en el pecho del castaño, Tyler deslizo sus manos por los costados de este hasta su pantalón, desabrochándolo y tratando de bajarlo, al sentir esto Nathiel se incorporó, apartando a Tyler, este lo miro por un momento.

"¿Te molesta?" pregunto débilmente "Lo siento" se disculpó un tanto avergonzado.

"No es eso" Nath contestó sonriendo, ahora era su turno de reír por la ternura del pelinegro, "Si yo me los quito, tu también hazlo"

El otro niño lo miro confundido por un minuto antes de reaccionar "Ah... ¡Sí!" exclamo antes de incorporarse y desvestirse, las prendas de ambos regadas por el suelo. Los niños se miraron mutuamente un momento, los ojos castaños aterrizando sobre un lunar en la cadera del de ojos azules, picándolo sin pensar, haciéndolo reír. El castaño abrió mucho sus ojos al encontrar el punto débil del mayor, decidido a tomar venganza por las cosquillas de hacia un rato se lanzó a picar los huesitos que resaltaban en la cadera del pelinegro, haciéndolo reír y riendo él mismo, tanto que término abrazándose a la cadera de Tyler, cayendo ambos al piso, el castaño hundiendo su rostro en el vientre del pelinegro, este acariciándole la cabecita mientras sus risas morían progresivamente.

Cuando al fin dejaron de reír Tyler tomo el rostro de Nathiel, haciéndolo subir a su lado para besarlo. Los niños sintiéndose más cómodos, sentados en el suelo, uno al lado del otro, recargados contra el sillón, lentamente abrazándose, entrelazando sus cuerpos, deslizándose sin romper el beso hasta quedar completamente tendidos, Tyler sobre Nathiel, besándolo sin que ninguna distancia separara sus cuerpos desnudos, pero los niños no pensaban en eso, eran niños, ellos solo disfrutaban del dulce contacto.

Nathiel se aferró al delgado cuerpo del pelinegro mientras las manos de este comenzaron a viajar pos sus costados. La emoción que llevaba tiempo creciendo dentro de sus pechos descendió a sus vientres, fomentando que sus manos perdieran la timidez, acariciándose mutuamente, casi sin separarse, su beso volviéndose desordenado, la temperatura de sus cuerpos aumentando rápidamente. Ambos lo notaron, un calor abrazador acumulándose en su vientre, y bajando más, ninguno sabía lo que era, pero aunque la sensación fuera tan extraña no les permitía detenerse, al contrario, los empujaba a moverse el uno contra el otro, enredando sus piernas, buscando más fricción en esa área, sus pequeños miembros colisionando por primera vez, haciéndolos soltar un fuerte gemido al mismo tiempo.

Tyler abrió los ojos y miro al pequeño castaño debajo suyo, su rostro sonrojado, su delicado cuerpecito, su pecho subiendo y bajando rápidamente, ¡¡Se veía tan hermoso!! No resistió más y sin pensarlo ni medio segundo, estampo su boca contra la del menor, empujándose fuertemente contra él, sintiendo sus fuertes gemidos ahogarse en sus labios, él mismo ahogando los suyos en la boca ajena.

El pelinegro embestía desesperadamente al menor, el castaño también moviendo sus caderas con fuerza contra las del otro niño, ambos completamente perdidos, la sensación desquiciante obligándolos a ir más y más rápido, sus voces infantiles deshaciéndose en miles de gemidos, ambos niños experimentando algo muy fuera de lo que conocían.

Sintiendo a su pequeño miembro arder con una sensación familiar y al mismo tiempo completamente diferente Tyler abrazo con todas sus fuerzas el cuerpo de Nathiel, este enredando sus piernas alrededor de la cadera del pelinegro mientras lo embestía desesperadamente. El pelinegro mordió con fuerza el pálido hombro del castaño al sentir algo explotar dentro de él al tiempo que el menor gritaba al tope de sus pulmones, su cuerpecito arqueándose mientras ambos sentían algo húmedo entre sus cuerpos.

El orgasmo había sido demasiado para los pequeños, quienes se quedaron tendidos en el suelo, abrazados sin poder moverse por un largo rato hasta que por fin recuperaron algo de fuerza, separándose lentamente.

"Creo que me hice pipí." Dijo Nathiel con voz temblorosa.

"No fue eso." Le respondió Tyler, tocando su propio vientre, manchado por una sustancia blanquecina que jamás había visto antes. "Mira, es esto" Le mostro, los chocolatosos ojos parpadearon varias veces, el niño tocando la sustancia viscosa que cubría su estómago.

"¿Qué es?" pregunto.

"Ni idea" Contesto Tyler, tomando un pedazo de papel de sus pantalones y limpiándose, cortando un pedazo para dárselo al castaño "Pero no creo que debamos preguntar, supongo que lo descubriremos algún día."

El menor asintió, saber eso no era tan importante y algo dentro de él le decía que era mejor no comentar el asunto con los mayores. Los niños se vistieron rápidamente, limpiándose el sudor del rostro con el mantel de la mesa de centro.

Cuando ambos estuvieron arreglados Tyler tomo a Nathiel del brazo, obligándolo a mirarlo "Nath, ya no somos amigos, ¿entendiste?" Dijo con voz muy seria, desconcertándolo "¡Ahora eres mi novia!" Agrego igualmente serio, haciendo sonrojarse fuertemente al castaño

"¡¡¿¿Quéééé??!! Pe pe pero-" Unos labios lo interrumpieron, Tyler plantándole un beso rápido antes de correr a la puerta del salón.

"¿No se te antoja un helado?" Le pregunto sonriendo, los pensamientos del menor despareciendo y sonriendo animadamente.

"¡¡Sí!!" "¡¡Una carrera a la cocina!!" Y ambos niños corrieron por los pasillos de la gran mansión en búsqueda del mayordomo, llenando la casa con sus risas.

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